En Tokio es habitual encontrar locales de masajes, y me imagino que también en cualquier otra gran ciudad. Estos locales, a los que yo también he ido, dan masajes en la espalda o piernas a clientes que son tratados por masajistas profesionales. Hasta aquí, nada raro (y de hecho, recomiendo aquellos en los que claramente se vea a los clientes recibiendo masajes). Sin embargo, hay barrios conocidos por todos en los que estos supuestos masajes no se dan sólo en la espalda y piernas, y en los que los masajistas no son profesionales de ese campo, sino de otros campos más relacionados con una de las profesiónes más antiguas que existen: La prostitución.
A menudo, mis amigos españoles me preguntan si hay meretrices en Japón. La respuesta obviamente es que si, pero estas no se ven en la calle, o, al menos, yo no las he visto. Las prostitutas en Japón, están en locales en los que uno oficialmente va a tomar copas con damas que dan una agradable charla, pero en los que extraoficialmente se hacen muchas más cosas que beber. A menudo, estos locales sin ventanas se llaman ‘snack‘ o ‘massage parlor’ y nombres parecidos, y existen muchas clases y clasificaciones. La mayoría de estos locales, no obstante, están cerrados para extranjeros, aunque los hay (y muchos) en los que precisamente buscan extranjeros que, haciendo turismo o viviendo aquí, quieren pasar la noche con una señorita, bien japonesa, bien rusa, filipina, o algún país de Europa del Este. Digo estos países, porque son los que me han ofrecido unos extranjeros de color por las calles de Kabukicho, en Shinjuku, por ejemplo. Cualquiera que quiera comprobarlo, sólo tiene que darse un paseo a partir de las 8 o 9 de la noche por este barrio, acompañado de amigos o sólo, pero sin compañía femenina. Será entonces cuando muchos se acerquen ofreciendo ‘masajes’ o directamente chicas de varias nacionales. Aunque hay algún que otro japonés que también lo intenta, prácticamente en cada esquina, un extranjero, generalmente de color, se echa encima de tí hablando en inglés o intentando averiguar de dónde eres haciendo preguntas constantemente y ofreciendo chicas. Es una situación bastante desagradable porque aunque digas que no te interesa, siguen preguntando, mientras caminas, sólo para que el siguiente cazador, apenas a 10 metros del otro, vuelva a preguntar lo mismo. Todo esto, lo cuento porque hace poco ha salido a la luz la noticia de la policía deteniendo a los responsables de un local de masajes, en los que menores de edad (generalmente escolares de 16 años) masajeaban a clientes en un local cerrado. Existen pruebas en video grabadas por los investigadores.
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