En la entrada de hoy, voy a intentar explicar un poco cómo veo el mundo empresarial y laboral en Japón, según mi propia experiencia y sobre todo en las de mis amigos aquí en Tokio. Por lo tanto, lo que digo aquí es totalmente subjetivo, y como se suele decir en inglés, your mileage may vary; No pretendo hacer un dogma de esto sino simplemente dar mi opinión personal y por lo tanto totalmente subjetiva.
Hay un tema bastante controvertido en Japón, que es el de las horas extras; Dentro de poco hará dos años que resido aquí, y después de haber conocido a muchas personas (tanto extranjeros como japoneses) he llegado a la conclusión de que hacer horas extras en el trabajo, en Japón, es lo más normal del mundo; Aunque es mucho menos común en las empresas extranjeras que hay aquí, en las empresas japonesas, quedarse en la oficina hasta las 22:00 o 23:00 de manera sistemática (es decir, de Lunes a Viernes) es la tónica dominante. Volver en el último tren, rozando la media noche, no es raro. Desde mi punto de vista, en el mundo laboral de Japón, no se da mucho valor al resto de cosas que una persona puede hacer en su vida, además de sus responsabilidades laborales; Por ejemplo, pasar tiempo con la familia. Cuando le pregunto sobre este tema a mis amigos japoneses que hacen horas extras todos los días, algunos me contestan que para su familia ya tienen los fines de semana.
– en sus familias, de hecho, están orgullosos y son comprensivos con el Padre. Se esfuerza, y es el cabeza de familia.
Por lo general, quedarse más horas de lo que pone tu contrato, y sin ser retribuido por ese tiempo, es algo tan habitual que nadie se plantea hablar con su jefe o alguien en la empresa para cambiarlo. Los trabajadores sencillamente aguantan, hasta que encuentran otro lugar mejor al que irse; Bastantes mujeres, además, suelen dejar su trabajo después de casarse, aunque a los españoles nos pueda parecer sorprendente. Los hombres, no dejan su trabajo, sino que consiguen un aumento en su salario o una promoción en su puesto casi automáticamente, con sólo casarse. Desde el punto de vista de un español, es sorprendente, pero lo he visto con mis propios ojos, y en las experiencias laborales de mis amigos; Una amiga que es medio japonesa medio española (y por lo tanto totalmente bilingüe) y que vive y trabaja aquí, me enumera las preguntas que le hacen en las entrevistas laborales:
¿Piensas casarte pronto?
¿Te gusta Japón, o piensas volver a Europa pronto?
¿Qué planes familiares tienes en el futuro?
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