Archivos del Mes para junio, 2007

Visados disponibles para entrar en Japón

En Japón el tema de inmigración se lo toman bastante en serio. Obviamente todos los extranjeros que entren en territorio nipón han de estar registrados en el momento de entrada, en teoría igual que en cualquier otro país. Sin embargo aquí me da la sensación de que se toman este asunto bastante más en serio. A cualquier español que venga a Japón, sin ningún tipo de visado en su pasaporte, le será otorgado un ‘Landing Visa’ de turista (観光ビザ) que permite permanecer en Japón durante 90 días. En principio este visado no se puede cambiar sin una razón muy justificada (enfermedad grave, etc). Existen algunas reglas para pedir una extensión de este visado pero esto rara vez se puede llevar a cabo, lo que quiere decir que a los 90 dias has de salir de Japón sí o sí, de lo contrario, puedes enfrentarte a una deportación con un sello en tu pasaporte que dice que no puedes volver a entrar allí en cinco años. En algunos casos han habido arrestos en celdas de comisaría durante unos días previos a la deportación, cuyos gastos han de ser abonados por nosotros. Por lo tanto, si vienes a Japón aseguraté de no olvidarte de la fecha limite que pone en el sello del visado de turista.

Antes de que el Avión aterrice en Japón, las azafatas ofreceran un pequeño papel amarillo escrito en japonés e inglés, con un pequeño formulario en donde se preguntan cosas como si has cometido crímenes antes, si has estado en la carcel, etc. En ese mismo formulario, se tiene que rellenar la dirección del lugar donde te vas a hospedar (hotel, casa de un amigo, etc). Si decis que es la casa de un amigo, es mejor decir que ese amigo es japonés para evitar más preguntas, ya que sé de personas que han dicho que ese amigo era también un extranjero, y desde Aduanas han llamado por teléfono a esa persona para comprobar que todo es cierto. Por lo tanto, antes de venir a Japón es necesario tener la dirección del hotel apuntada (en nuestro alfabeto, no hay ningún problema) para tenerla a mano a la hora de rellenar este papel, que se entrega justo antes de recibir el sello. Te graparán una parte del formulario en el pasaporte, que no debes perder, y que se recupera al volver a casa.

Hasta aquí es todo más o menos sencillo; Lo complicado llega cuando se quiere entrar en Japón con cualquier otro tipo de visado. Aunque hay muchos tipos de visado, los dos más habituales son los de estudiante y los de trabajador (en cualquiera de sus formas). Para conseguir un visado de estudiante es necesario que una escuela o Universidad se comprometa a esponsorizarnos. Una esponsorización es un compromiso de responsabilidad en caso de que ese estudiante ‘haga cosas malas’ en Japón (cometa algún crimen, o tenga cualquier tipo de problema como quedarse sin dinero, por ejemplo). Debido al crecimiento de los casos en los que extranjeros entran como estudiantes en Japón y luego tienen problemas o directamente permanecen ilegalmente en el País, la mayoría de escuelas simplemente no esponsorizan a nadie, incluidas las escuelas que enseñan japonés a extranjeros. Generalmente las admisiones en estas escuelas se hacen si otro japonés se encarga de esponsorizarnos (cónyuge, familiar, generalmente no se admiten simples amigos/as), o si venimos de la mano de alguna beca del Ministerio de Educación japonés (por ejemplo la Monbukagakusho – 文部科学書), es el propio gobierno el que se encarga de esos menesteres. No obstante, hay algunas escuelas que aún admiten estudiantes extranjeros y se ofrecen a esponsorizarnos cumpliendo una serie de requisitos como enviar todo tipo de datos personales sobre nuestros estudios, salud financiera y por supuesto pagando todo el curso por adelantado antes de poner un pie en Japón. Citaré estas escuelas en futuras entradas del blog.

El visado de trabajo, sigue unos requerimientos parecidos al de estudiante; La empresa que te contrata, se ha de comprometer a esponsorizarnos en Japón, además de preparar multitud de papeles que han de entregar en la oficina de inmigración a la que pertenece su zona. Estos documentos, son muy variados, y van desde el detalle de notas de toda tu carrera universitaria hasta tu historia profesional previa (contratos, justificaciones de tus actividades… por ejemplo, si eres pintor, muestras de publicaciones o muestras de tu obra en galerías etc), todo junto con una copia completa de tu pasaporte. En función del trabajo que vayas a hacer, estos requisitos pueden variar y en la oficina de inmigración se mira caso por caso, sin falta. La empresa tiene que presentar estos documentos allí junto a los documentos de su constitución mercantil, contrato de trabajo donde figure el salario, pruebas de sus actividades, carta de invitación firmada por uno de los de ‘arriba’ y otra carta en donde se justifique por qué se te contrata a tí y no a un japonés. Como podeis ver todos estos requisitos son bastante exigentes y esto es lo que hace, entre otras cosas, que muchas empresas prefieran contratar a un extranjero que ya tiene un permiso de trabajo y vida en Japón antes que a un extranjero que está fuera. Una vez que los documentos son entregados, si no hay nada incorrecto, la oficina de inmigración se toma un mes para comprobar todo y devolver un documento llamado Certificado de Eligibilidad (en japonés, el trabalenguas 在留資格認定証明書 – zairyuushikakuninteishoumeisho). La empresa debe entonces enviarte a España ese certificado, que presentado en la Embajada de Japón (o consulado) junto a tu pasaporte, te provee del Visado de Trabajo pegado en él, en unos pocos días (en la foto de abajo, la Embajada de Japón en Madrid, cortesía de Enrique Dans).

Embajada de Japón en Madrid

Bueno, este post ha sido bastante largo, prometo intentar ser más breve en las futuras entradas para no aburriros demasiado


 
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