El espectacular museo de arte digital Teamlab Borderless de Odaiba

El pasado domingo visité un museo de arte digital que me habían recomendado unos amigos. Está situado justo debajo de la famosa noria del complejo Venus Fort de la isla artificial de Odaiba. Literalmente tienes que pasar por debajo de la noria para entrar al edificio. Lo que me encontré dentro, me dejó con la boca abierta. Sinceramente, nunca he visto un montaje digital tan espectacular, bien hecho, cuidado hasta el más mínimo pequeño detalle. La entrada, de 2500 yen con descuento Go To Travel incluido, me pareció cara pero al salir me di cuenta que en realidad es muy poco dinero por el mundo de fantasía que te hacen vivir durante el tiempo que quieras permanecer en el interior de este lugar. Poner un pie ahí dentro es visitar otro planeta, uno onírico en el que uno puede disfrutar viendo e interactuando con todo tipo de criaturas de luz. Es difícil de explicar, así que mejor echa un vistazo al vídeo más arriba, y también a estas fotos.

Te puedo asegurar que ni las fotos ni el vídeo hacen justicia a lo que uno siente al ver esto en persona. Todo está tan bien hecho, que cuando caminas por cualquiera de las salas, apenas se ve tu propia sombra, ya que las proyecciones vienen desde multitud de proyectores 4K de Epson (patrocinador del lugar) en el techo. Las animaciones están hechas con verdadero cariño y atención al detalle. Además, al acercarte a las paredes, sensores detectan donde están, y cambian los colores y lo que ocurre en las proyecciones, todo en tiempo real. En otras salas, a veces hay que dejar de caminar porque literalmente no sabes ni dónde queda el suelo, y tienes miedo de dar un paso más en un montón de luces que se mueven relampagueando a tu alrededor, por arriba, y por abajo, ayudado por el hecho de que todas las paredes y el propio suelo son espejos. Realmente es difícil de explicar con palabras, aunque en el vídeo de arriba puedes apreciar varios de estos efectos. Se nota que se han esforzado por mostrar proyecciones en las que no hay un principio ni un final, no hay bordes… tal y como dice el nombre del lugar. Te dejan cambiar de un lugar a otro cuando quieras, durante el tiempo que quieras, y de hecho al volver a lugares donde has estado, el aspecto puede haber cambiado completamente. Una criatura de luz que recorre los muros va también pasando de una atracción a otra, acompañándote en la visita y superpuesta al resto de proyecciones. El sistema informático que utilizan para hacer que todo esto funcione también tiene que ser espectacular. Me encantaría ver cómo lo han conseguido. Están tan seguros de el resultado que piden que fotografíes o grabes todo lo que quieras, y lo compartas. Eso es justo lo que he hecho yo.

Visita muy recomendada si vas a pasar varios días a Tokio, o si visitas Odaiba, 2 o 3 horas ahí dentro son una de las mejoras cosas que puedes hacer ahí.

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